10/08/2026

Planta en crisis. Caso: Oreja de elefante variegada

 

Érase un día en la Feria de León, cuando me topé con el rincón del vivero Casas Verdes, y allí, entre todas esas bellas plantas, una hermosa oreja de elefante variegada.


 

Fue amor a primera vista, así que la tenía que traer a casa. Durante mucho tiempo parecía estar bien, hojitas nuevas; una vez, una de ellas casi totalmente blanca, fue hermoso, hasta que empecé a notar: 

¿por qué cada vez salen las hojas más pequeñas? 

 

Un cambio de lugar, mejor iluminación; pasó el tiempo, y ahora no solo eran más pequeñas, sino que jamás salían más de tres; si hay una nueva, otra moría, siempre en grupo de tres, no más, no menos. ¿Será la tierra? 


 

Un cambio y revisión después; la cosa se mantenía similar, hasta que, ¡vaya!, debe haber algo mal; la hoja es más pequeña que la de mi singonio. Otro cambio de lugar, pasa una semana y solo queda una.


 

Con el miedo de perderla, empiezo a remover con cuidado la tierra, cuando escucho un crujido; sin querer, al moverme para colocar la tierra en otro lugar, mi codo terminó con la última hoja, un momento muy frustrante, pero seguí queriendo averiguar la raíz del problema, énfasis en raíz.

Pues no quedaba nada de ella, solo un pequeño cormo.

 

 

Bien, pues ya les traje hasta el presente con mi anécdota en tono tragicomico de cuento (inspirada por el pequeño gnomo de la portada de esta entrada).

Cuando vi lo que quedaba de mi oreja de elefante, realmente me asusté; pensé que la había perdido para siempre, pero noté un par de cosas: seguía verde, no se sentía blando y quedaban algunas raíces, muy pequeñas que daban pena, pero eso era mejor que nada. 

 

Quería pensar positivamente y aproveché que tenía una sansevieria nido de ave en agua para colocarlo allí también (y que la sansevieria le sirviera como recargadera —o soporte— para que no se acueste y se pudra).


 

Cada tres días le hago el cambio de agua, como a toda planta que tengo con raíces en agua, y reviso su estado atentamente; no había cambios, al menos no tan visuales. Hace poco vi que tenía estos pequeños nudos verdes más en relieve (descubrí que en el mundo plantil, algunos les dicen yema), lo que me alegró.


Al fin un cambio que deduje era para bien, y seguí con la rutina. Esta mañana la volví a observar y noté los brotes.

Le queda un camino largo a mi oreja de elefante, pero no saben la felicidad que me dio verla esta mañana. Espero que siga así y logre crecer aún mejor que como estaba cuando la compré. 



 

 

He visto que las dejan en agua, lo que me hace pensar dejarla de esa manera, para poder ver sus raíces y no pasar por el mismo miedo, pero me falta la experiencia para decidir si realmente sería una buena idea; Pinterest podría mentirme. 

Termino esta entrada preguntándoles: 

¿qué me recomiendan? ¿Saben qué fue lo que pasó? 

Porque yo sigo sin entender cómo llegó a esta situación.

 

 

 

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